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31 de marzo de 2009
Fuente: David Carrasco (dpa)
La Cruz Roja Internacional reafirmó hoy un compromiso de prevención contra la violencia en Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Haití y República Dominicana, a través de la promoción de valores para una cultura de paz con desarrollo humano.
Así lo confirmó a dpa Juan José Martínez, delegado de la Cruz Roja Española, quien trabaja en Panamá con adolescentes y jóvenes en áreas donde predominan condiciones de insalubridad, pobreza, drogas, desintegración familiar, abandono y falta de oportunidades.
El voluntario internacional subrayó que el programa promueve alternativas de tiempo libre, actitudes positivas, principios y valores, y liderazgo juvenil. Para ello, la Cruz Roja eligió a la comunidad de Santa Ana, en la capital panameña, al Barrio Norte, en la caribeña ciudad de Colón, y a otras ciudades latinoamericanas.
La iniciativa es apoyada con fondos provenientes de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y el Ministerio de Relaciones Exteriores de España.
De hecho, Cruz Roja ha trabajado como organización de socorro y movilización de la ayuda humanitaria en comunidades asoladas por la guerra en Ruanda, Congo y en la antigua Yugoslavia, donde muchos huérfanos fueron asistidos para alejarlos de la violencia.
En Latinoamérica, se busca, a través de acciones concretas, evitar que el crimen impida el desarrollo de comunas pobres donde el narcotráfico es un problema creciente. Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Haití y República Dominicana fueron elegidos como punto de partida de la campaña.
Martínez indicó que el programa es aplicado en forma simultánea en los ocho países de la región, para evitar que muchachos y muchachas en riesgo sean asimilados por pandillas violentas, de las cuales es muy difícil salir después de haber ingresado.
Se estima que más de 110.000 niños, adolescentes y jóvenes, entre 12 y 25 años, están integrados a "maras" en Guatemala, Honduras y El Salvador, y son responsables de miles de homicidios, asaltos a mano armada y ejecuciones. Sus integrantes se diferencian por el uso de símbolos, marcas y tatuajes en sus cuerpos.
Gilberto Toro, del programa Rescate de Pandilleros, adscrito al Ministerio de Desarrollo Social, estimó que unas 97 pandillas, vinculadas al narcotráfico y a crímenes por encargo, operan en tres provincias de Panamá, 70 de ellas en la capital panameña.
Algunas pandillas que disputan los espacios territoriales y el control de la droga son Vietnam 23, Patrulla del Terror, Blue Demond, Kilimanjaros, Rugrats, Chicanos, Toca y Muere, Cofos, Sicilianos, Hijos del Banano, Los Perros, Sopranos, Los Niños Capos, Nueva Ola, Chacales y Los Wereber.
Sin embargo, la Cruz Roja privilegia la prevención, para ofrecer alternativas sociales a quienes no han ingresado a una organización criminal. La inciativa utiliza como referencia un programa anterior denominado "Cangrejitos", que tuvo un éxito parcial.
Martínez señaló que en vez de imponer decisiones desde una esfera ejecutiva, son los adolescentes y jóvenes quienes analizan diversas actividades y las desarrollan con la asistencia de los cooperantes, quienes apelan en forma constante a la tolerancia y a la educación.
Las alternativas elaboradas en los barrios van desde la práctica de deportes como el fútbol, hasta concursos de danza, excursiones y conciertos al aire libre, con participantes de distintos sectores, para fomentar la solidaridad, el diálogo, el respeto y la amistad.
Voluntarios de la Cruz Roja encontraron que algunos chicos jamás han salido de la calle en la que viven, por temor a ser eliminados físicamente por grupos hostiles o en conflicto con las autoridades, un hecho que afecta la formación y el desarrollo de destrezas.
Al respecto, Martínez manifestó que la conducta de exclusión y miedo debe ser sustituida por principios y valores humanos, pero aclaró que es indispensable que los participantes reconozcan que pueden trabajar en equipo, pese a las barreras que los separan, y aceptar que el crimen no ofrece salidas a la gente común.
"Es necesario dar alternativas a los jóvenes, para que ellos reafirmen su sentido de pertenencia y nos den soluciones, que empiezan a verse en los barrios en los países de la región", acotó con optimismo el dirigente de Cruz Roja. |