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04 de marzo de 2010
Marco Jiménez, desde Puerto Príncipe
"Hoy, una de las personas vacunadas será la 100.000ª de la campaña", comenta el Dr. Bathélémy Guibert, director de la oficinal municipal de salud de Fonds-Verrettes, un municipio del área metropolitana de Croix-des-Bouquets, en la zona de Haití afectada por el terremoto.
"Estas vacunas ofrecen a las personas posibilidades adicionales para sobrevivir a la tragedia, especialmente a los niños", añade.
El Ministerio de Salud solía realizar campañas de vacunación todos los años, pero el devastador terremoto de enero detuvo completamente este proceso.
Los cientos de miles de personas desplazadas a causa del desastre han convertido la vacunación en una prioridad urgente a la que el Ministerio de Salud haitiano ha querido responder en el marco del esfuerzo de prevención de enfermedades.
La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (Federación Internacional) ha sido una de las primeras organizaciones en actuar, poniendo a disposición sus recursos humanos y materiales para proteger a al menos 150.000 niños y adultos del sarampión, la difteria, la tos ferina y el tétanos.
Una tarea muy compleja
La coordinación es compleja; es preciso reunir al Ministerio de Salud con la Cruz Roja de Haití, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), que ha proporcionado las vacunas y los medios de refrigeración necesarios, las organizaciones comunitarias y otros asociados humanitarios.
"El trabajo en estas circunstancias es complicado y plantea retos constantemente", comentaba la canadiense Marie-Claude Élie, jefa del equipo de vacunación.
"Coordinar a numerosos actores, seguir los procedimientos locales, adaptarse a la infraestructura local y, por encima de todo, convencer a las personas de la importancia de la vacunación para el futuro de sus familias, resulta conjuntamente en una tarea muy compleja."
En la nueva ronda de vacunación, puesta en marcha el 8 de febrero, participan la Cruz Roja de Haití –con 120 voluntarios que ponen las vacunas en el terreno– y otras siete Sociedades Nacionales (Alemania, Finlandia, Francia, Japón y República de Corea, además de un equipo mixto de las Sociedades noruega y canadiense).
"Afortunadamente, se están uniendo más asociados", declaraba Marianne Monclair, coordinadora médica del equipo de evaluación y coordinación sobre el terreno de la Federación Internacional en Haití.
"Esperamos que ello ayude al Ministerio de Salud y al UNICEF a alcanzar su objetivo de vacunar lo antes posible a 700.000 personas."
Dignidad
En Villambetta, una barriada pobre en las laderas que dominan Puerto Príncipe, los habitantes se muestran intrigados ante la llegada del primer equipo de vacunación.
Alrededor de 3.000 personas de esta zona se refugiaron en campamentos improvisados después de que el terremoto destruyera o dañara sus viviendas.
Organizaciones humanitarias han instalado letrinas y han distribuido lonas impermeables y tiendas de campaña, pero la situación sigue siendo desesperada.
"No tengo dinero ni trabajo", comenta Gino Lamas, de 36 años y padre de cinco hijos. "Lo único que quiero es que mi familia sea feliz, una pequeña vivienda, que mis hijos puedan asistir a la escuela, recuperar la dignidad. ¿Es pedir demasiado?"
"Antes del terremoto no tenía nada de eso, y ahora lo veo todo más lejano que nunca."
Encarar la vulnerabilidad
En estas circunstancias, no ha resultado fácil convencer de la utilidad de la campaña de vacunación.
Después de instalar los puestos de vacunación, la Cruz Roja recuerda con delicadeza a las personas que vacunarse ellas y a sus hijos es una forma de encarar la vulnerabilidad extrema que están sufriendo después del terremoto.
"Hemos hecho todo lo que hemos podido para apoyar a nuestra comunidad", observa Noel Ylmond, líder de los desplazados de Villambetta.
"Desde el principio, nuestra prioridad han sido los niños. Pero a las personas les cuesta aceptarlo cuando hay otras prioridades que parecen más apremiantes."
"Estos niños son nuestra esperanza, nuestro futuro."
Desde el 8 de febrero han estado trabajando cinco equipos de vacunación, que vacunan a hasta 10.000 personas al día.
Bajas tasas de vacunación
La vacunación incluye cinco componentes: sarampión, difteria, tos ferina y tétanos, además de albendazol –un agente contra gusanos parásitos– y vitamina A.
"Tenemos que vacunar a 50.000 personas más", comenta el Dr. Guilbert, antiguo profesor en la facultad universitaria de medicina y la escuela de enfermería, ambas destruidas por el terremoto.
"La experiencia que han adquirido nuestros voluntarios trabajando con los equipos internacionales es valiosísima y puede beneficiar a todo el sistema de salud haitiano, especialmente ahora que la educación médica ha quedado aniquilada."
"Resulta extremadamente satisfactorio haber alcanzado a todas estas personas en Haití, donde las bajas tasas de vacunación plantean un problema crónico."
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Hasta principios de marzo se había vacunado a 100.000 niños y adultos contra el sarampión, la difteria, la tos ferina y el tétanos, de un total previsto de 150.000 personas. (José Manuel Jiménez/FICR) |
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| Más información: |
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Más información sobre el terremoto de Haití en el sitio global español | inglés |
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| En un asentamiento improvisado de 3.000 habitantes en Villambetta, en las afueras de Puerto Príncipe, una voluntaria de la Cruz Roja de Haití entrega una tarjeta de vacunación a una mujer. (José Manuel Jiménez/FICR) |
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| El 8 de febrero se puso en marcha la nueva ronda de vacunación del Ministerio de Salud haitiano y el UNICEF, con apoyo de la Cruz Roja de Haití –con 120 voluntarios que ponen las vacunas en el terreno– y otras siete Sociedades Nacionales (Alemania, Finlandia, Francia, Japón y República de Corea, además de un equipo mixto de las Sociedades noruega y canadiense). Hasta principios de marzo se había vacunado a 100.000 niños y adultos contra el sarampión, la difteria, la tos ferina y el tétanos, de un total previsto de 150.000 personas. (José Manuel Jiménez/FICR) |
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