Artículo

Construyendo comunidades más resilientes a desastres en Guatemala

 

20 de mayo de 2008
Por: Marie Louise Belanger
Oficial de Comunicación Regional para México, Centro América y Panamá

Pedro Cancuc, un líder comunitario de 45 años, vive en la pequeña comunidad de Chapín Arriba, Las Machacas, en Guatemala. Pedro vive en esta comunidad rural junto a su esposa e hijas y recuerda, como hace 32 años atrás cuando llegó allí por primera vez, lo poco que existía en esa comunidad.

“Nuestra comunidad esta dividida por el cauce del río. Anteriormente, no teníamos un puente para cruzar el río, especialmente durante la estación lluviosa, y era muy peligroso para los niños. Era difícil para ellos asistir a la escuela. Debido a esto, los niños dejaban de ir a la escuela para evitar ahogarse o ser arrastrados por la corriente cuando cruzaban el río nadando o caminando,  creando un riesgo de seguridad” comenta Pedro.

“La Cruz Roja Guatemalteca nos ayudó a construir un puente para conectar nuestra comunidad, nos capacitaron en primeros auxilios y nos explicaron acerca de la importancia del cuidado de la higiene y como puede afectar la salud de la comunidad en su conjunto” dice Pedro Cancuc, líder comunitario.

Las actividades integradas de reducción de riesgos de desastres implementadas por la Cruz Roja Guatemalteca son apoyadas por la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja a través del trabajo desarrollado por el Centro Regional de Referencia en Educación Comunitaria para la Prevención de Desastres mejorando así la calidad de los temas que se tratan al nivel comunitario.

“El uso de la herramienta de Análisis de Vulnerabilidad y Capacidad (AVC) Aprendiendo Haciendo nosha ayudado a todos al enseñarnos la importancia del uso de un enfoque participativo para planificar mejor los recursos e identificar las necesidades de la comunidad.

Este método toma en cuenta la opinión de los miembros de la comunidad desde el inicio del proceso; ayudando a organizar la información facilitando así la toma de decisiones para que sean más realistas y viables”, destaca Edy Leal, Coordinador Nacional del proyecto DFID y voluntario de la Cruz Roja Guatemalteca.

Además, la coordinación con socios claves fue un elemento importante en la implementación de estas acciones. Varios socios involucrados, como la Cruz Roja Finlandesa, previeron apoyo técnico y financiero. Durante el proceso de implementación también se estableció una coordinación con la Municipalidad local y el Gobierno Nacional.

“Un método innovador y ecológico utilizado fue la instalación de paneles solares en las escuelas, ya que muchas de ellas no tenían electricidad. Ahora, hay luz en las escuelas; y los maestros, niños y padres de familia están muy felices”, dice Rolando Gutiérrez, un voluntario de la filial de la Cruz Roja de Santo Tomás de Castilla.

“Los primeros en responder ante un desastre son los propios miembros de la comunidad, por eso el éxito de la respuesta a un desastre depende de la capacidad y habilidad de una comunidad de coordinar eficazmente entre las distintas áreas afectadas, la Cruz Roja, los actores humanitarios locales, ONGs y otras instituciones,” explica Roy Venegas, Coordinador Regional de Proyectos para Reducción de Desastres.

“Gracias a estas acciones de mitigación y asistencia nos sentimos más seguros, especialmente nuestros niños, y podemos cruzar el puente sin temor. Las personas pueden ir al trabajo, a la escuela, y seguir adelante con sus vidas inclusive durante  la estación lluviosa cuando el río está crecido.”

“Estos esfuerzos han ayudado a nuestra comunidad a ser más organizada y a sentirnos más preparados en caso de un desastre. Confiamos en la Cruz Roja Guatemalteca ya que ellos prometieron ayudarnos y así lo hicieron. Esperamos que no nos dejen solos, puesto que necesitamos continuar aprendiendo y fortaleciendo nuestras capacidades en muchos otros temas, como la prevención de enfermedades y otros asuntos de salud”, agrega Pedro Cancuc.

De acuerdo al Informe Mundial sobre Desastres de 2007, miles de vidas y billones de dólares pueden ser salvados cada año si una fracción de los fondos usados para la respuesta a catástrofes fuera destinada a minimizar los efectos de desastres naturales en las personas más vulnerables. Estudios realizados por el Banco Mundial, por ejemplo, han demostrado que por cada dólar invertido en reducción de riesgos se puede ahorrar  entre dos y diez dólares en respuesta a desastres y costos de recuperación.

La contribución financiera del Departamento para el Desarrollo Internacional del Reino Unido (DFID) tiene como meta fortalecer las capacidades en reducción de desastres a nivel institucional y comunitario.


Pedro Cancuc, un líder comunitario de 45 años, vive hace 32 años en la pequeña comunidad de Chapín Arriba Las Machacas en Guatemala
 
Puente colgante construido para conectar a la comunidad, permitiéndole a las personas ir al trabajo y a la escuela durante la estación lluviosa
 
Voluntarios de la Cruz Roja Guatemalteca trabajando en la comunidad de Chapín Arriba Las Machacas
 
Rolando Gutiérrez, 20 años, voluntario de la filial de Santo Tomás de Castilla de la Cruz Roja Guatemalteca