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Un año después de Félix: comunidades en Nicaragua se recuperan a través de acciones en seguridad alimentaria apoyadas por la Cruz Roja

 

Panamá, 03 de julio de 2008
Por: Marie Louise Belanger
Oficial Regional de Comunicaciones para Centro América, México y Panamá

En septiembre de 2007, el paso del huracán Felix, a través de Centroamérica, afectó principalmente los países de Nicaragua, Honduras y Guatemala, con intensas lluvias, inundaciones y vientos destructivos que causaron el mayor desastre desde 1998 con el huracán Mitch.

El lugar más afectado fue de un área de 32,000 kilómetros cuadrados con una población alrededor de 314,000 personas, en su mayoría comunidades indígenas Miskitos y Mayagnas. Cerca del 80 por ciento de la infraestructura de la comunidad fue destruida, las áreas de cultivo inundadas y la siembra se perdieron.

La región es extremadamente vulnerable a los desastres, una de las más pobres del país con la gran parte de las de las familias viviendo en remotas  zonas de difícil acceso, socialmente excluidas y donde la infraestructura está en un estado de abandono.

Según cifras oficiales, aproximadamente 162,373 personas fueron afectadas,  67 murieron, 110 desaparecieron y 136 fueron rescatados vivos. 14,000 personas buscaron refugios en albergues en el pueblo porteño de Puerto Cabezas (Bilwi) en la aislada Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN).

“Antes de iniciar el proyecto en esta zona, la Cruz Roja Nicaragüense, en colaboración con la Cruz Roja Holandesa, elaboró un diagnóstico comunitario que permitió seleccionar el tipo de cultivo con la cual las comunidades indígenas que viven aquí acostumbran a trabajar y consumir”, considerando así el respeto por su cultura, tradiciones y costumbres” comenta Leonor Zaes, Coordinadora del Proyecto de Agua y Saneamiento y Seguridad Alimentaria.

Nos cuenta Leonor que las necesidades de los municipios de Waspam y Puerto Cabezas en la RAAN, luego del paso de “Félix”, eran muchas. Las necesidades más inmediatas incluían alimentos, agua y saneamiento, servicios de salud y vivienda, ya que los techos de las casas quedaron destruidos por los fuertes vientos que azotaron el área.

“La alimentación es la base fundamental de la sobre-vivencia humana, y después del paso de Félix que destruyó la tierra y la siembra, una de las necesidades más inmediatas era reactivar de forma rápida y eficiente la producción de alimentos para ayudar a las familias a establecer sus medios de subsistencia.”

“La participación de la mujeres en el proyecto siempre fue muy activa ya que las mujeres son la base fundamental de las comunidades ya que la mayoría son cabezas de familia, y de ellas depende el desarrollo y subsistencia de sus familias” dice Leonor quién también es voluntaria de la Cruz Roja Nicaragüense, desde 1985.

“Para las comunidades del municipio de Puerto Cabezas el caso es diferente ya que esta zona se dedica más a la pesca que a actividades agrícolas; ellos pescan y de inmediato hacen efectivo su producto, mientras que en las comunidades de Waspam, el producto no se obtiene inmediatamente.  En Puerto Cabezas, el interés por el desarrollo agrícola es menor, sin embargo frente a los problemas causados por el Huracán Félix y en vista de la necesidad, fueron capaces de adaptarse, aprender nuevas técnicas y trabajar la tierra como medida de sustento complementario.”

“Según las mujeres de las comunidades de Puerto Cabezas, las personas que trabajan en la agricultura son las aquellas que, por su edad o estado de salud, ya no pueden salir al mar a pescar” nos cuenta Leonor.  

“Se coordinaron actividades con varias organizaciones que fueron necesarias para el arranque y desarrollo del proyecto. Estas incluyeron autoridades locales e instituciones gubernamentales, el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el SINAPRED, la Iglesia y las filiales de la Cruz Roja Nicaragüense en Puerto Cabezas quienes jugaron un papel importante en la ejecución del proyecto facilitando el apoyo de forma rápida y eficaz
lo que permitió definir acciones e identificar las comunidades más vulnerables.

“El mayor logro de este proyecto es el aprendizaje de las comunidades sobre cultivos y siembra, especialmente en las comunidades de Puerto Cabezas, porque los conocimientos adquiridos fueron experiencias nuevas para muchas de las personas que viven allí. Gracias a esta contribución, las comunidades ahora están convencidas que deben continuar produciendo su propios alimentos y dejar de depender de los alimentos que compran en Puerto Cabeza, así como de los largos viajes que deben emprender para ir a comprarlos.”

“En el caso de las comunidades de Waspam, las orientaciones técnicas permitieron que los líderes comunitarios se interesarán por mejorar la calidad de la producción de alimentos que crecen en hortalizas como el tomate y el chiltoma. El proyecto inspiró a los agricultores a perfeccionar sus prácticas con la visión de mejorar sus niveles de producción y alcanzar los rendimientos esperados para abastecer al municipio de Waspam y Puerto Cabezas, además de sus propias comunidades.”

“Si no hubiera sido por la cantidad de semilla que Cruz Roja nos facilitó, no se hubiera producido la gran cantidad de frijoles que se obtuvo. Además, la sobreproducción les permitió garantizar el alimento de sus familias y la venta a empresa Nicaragüense de abastecimiento de granos básicos (ENABAS), resultando una entrada económica considerable para algunas de las comunidades que lograron esta producción” dice Francia Sirpi, La Esperanza (Wawa).

El proyecto benefició a un total de 1910 familias en 14 comunidades de los municipios de Puerto Cabezas y Waspam, gracias al apoyo financiero del Departamento de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (ECHO).


 
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