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1 de diciembre de 2008
Marie-Louise Belanger
Javier, de 13 años, vive con su madre Gladys, propietaria de la cafetería de ACOMET, cooperativa de taxis de San Salvador que participa en el proyecto de sensibilización sobre el VIH, destinado a taxistas, que lleva a cabo la Cruz Roja Salvadoreña.
Gladys se enteró del proyecto por los propios taxistas que vienen a comer a la cafetería y le entregaron un folleto que reseña las actividades principales.
Un día, el maestro de Javier asignó a los alumnos la tarea de investigar sobre la prevención y la transmisión del VIH. Javier sabía que su madre tenía algunos conocimientos al respecto y le pidió ayuda. Juntos prepararon una presentación. Pocos días después, Javier volvió a su casa muy orgulloso porque dicha presentación era tan buena que el maestro le había pedido que la repitiera para toda la escuela. Así, pudo compartir sus conocimientos con otros adolescentes.
“Este trabajo de taxiar, como nosotros le llamamos, es un trabajo de contacto con toda clase de personas, entonces ahí tenemos una oportunidad para difundir información sobre la prevención del VIH, el estigma y la discriminación asociados con este último y también concientizarlas tal y como Cruz Roja lo ha hecho con nosotros. Creo que los miembros de la Cooperativa ahora sentimos la necesidad de transmitir esa información”, comenta José Victorino Pineda, miembro de la Cooperativa Acontaxis.
“Todos tenemos el deber de luchar contra el sida, pero debemos tomar más conciencia y orientar a los que no saben. A mis hijos nunca les había hablado de la prevención del VIH porque yo tampoco sabía. Ahora, la formación que me impartió la Cruz Roja me ayudará a orientarles. Primero, conversaré con mi familia sobre el VIH y, después, lo haré con mis pasajeros”, añade Osmín García, taxista de dicha cooperativa.
Al igual que Javier y su madre, muchas personas de El Salvador se beneficiaron de este proyecto: otra iniciativa que contribuye a informar mejor a las comunidades.
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